• Edgar Granell

Voluntariado Corporativo: Cómo gestionarlo

Actualizado: 29 de jul de 2019

¿Qué es el voluntariado corporativo?

El voluntariado corporativo o voluntariado apoyado por la empresa (VAE), se define como aquel que realizan los empleados de la organización con algún tipo de apoyo por parte de la empresa en que realizan su prestación de servicios.

De esta manera, consigue implicar a las organizaciones a través de su principal activo: sus trabajadores. La colaboración tiene múltiples formas, desde la participación en eventos puntuales hasta la mentorización, docencia o asesoramiento legal.


¿Qué beneficios aporta?

Las acciones de VAE aportan múltiples beneficios a diferentes grupos de interés: empresas, trabajadores, comunidad y Entidades de Acción Social. Algunos de estos beneficios pueden observarse a corto plazo, como la mejora del clima y la comunidad, la mejora en la salud física y mental de los trabajadores, etc., así como otros pueden verse a largo plazo, como el crecimiento personal de los empleados, la mejora de la visibilidad corporativa, mayor difusión en medios de comunicación para las empresas y Entidades de Acción Social, acceso a potenciales inversores, etc.


Concretamente, algunos de estos beneficios son los siguientes:


Para las empresas:

· Mayor productividad de los empleados, mayor plazo de permanencia de éstos y un menor grado de absentismo, a través del crecimiento personal y el sentimiento de satisfacción personal.

· Adquisición por parte de los empleados de competencias específicas que pueden aplicar en su lugar de trabajo, entre las que destacarían:

· Capacidad de organización

· Trabajo en equipo

· Habilidades comunicativas

· Optimismo y entusiasmo

· Iniciativa y autonomía

· Mayor atractivo de nuestra empresa para potenciales empleados

· Mejor reputación institucional e imagen pública

· Aumenta la lealtad del consumidor y cercanía

· Mejor clima laboral y comunicación interna

· Acceso a potenciales inversores y clientes

· Refuerzo de los valores internos de la empresa, así como redefinición o mejor encaje entre realidad empresarial y misión, visión y valores


Para los empleados:

· Adquisición de competencias

· Crecimiento personal, precedido por un sentimiento de satisfacción personal, mayor motivación y mejora en salud física y mental.

· Mejora de la productividad

· Mejora la cohesión del grupo

· Respeto a la diversidad y mayor sentido de comunidad

· Mayor iniciativa y socialización

· Variedad en el trabajo y mayor compromiso por parte de los empleados


Para las Entidades de Acción Social:

· Sensibilización social y mayor difusión de acciones

· Posibilidad de resolución de problemas de gestión a bajo o nulo coste

· Se consiguen nuevas fuentes de voluntarios y donaciones

· Puede suponer el inicio de colaboración habitual con la empresa

· Se aportan nuevos enfoques y perspectivas que enriquecen el tejido de la Entidad

· Para la comunidad

· Enriquecimiento de la vida comunitaria

· Refuerzo del bienestar a través de la colaboración con empresas

· Más recursos al alcance de la comunidad

· Mayor sensibilización global con los problemas de la comunidad

· Se solucionan las necesidades comunitarias a bajo o nulo coste


Pero… ¿Cómo llevarlo a la práctica?

Uno de los puntos más difíciles en temas relacionados con Responsabilidad Social Corporativa suele ser la aplicación y puesta en práctica de programas que conlleven acciones de este tipo. Se debe conocer bien cómo gestionar estas acciones hasta tu consecución, esquematizando el proceso en tres fases:


1. Planificación: en esta fase debemos plantearnos una serie de cuestiones y dejar atados todos los cabos sueltos de cara al proceso de ejecución:

· Preparación de la Entidad: debemos preguntarnos si la Entidad con la que vamos a iniciar estas acciones tienen estructura y “capacidad” para acogerlas o si tiene que producirse algún ajuste. Debe observarse también los recursos de nuestra empresa, ver si son suficientes o no y plantearse posibles cambios a la hora de ejecutar estas acciones.

· Evaluación de las necesidades de la Entidad: se trata de definir en qué campos vamos a desarrollar nuestras acciones, en qué medida y con cuántos recursos, viendo el encaje que podemos tener con la Entidad.

· Investigar las opciones disponibles: si analizamos esta fase desde la óptica de la Entidad, hablaríamos de potenciales empresas con las que pueden colaborar, y en el caso de la óptica de las empresas, qué tipos de Entidades ofrecen mayores sinergias a la hora de desarrollar estas acciones en el seno de nuestra organización.

· Planificar la presentación en la empresa/Entidad: se debe mostrar claramente los beneficios de esta forma de colaboración (descritos en el punto anterior) y encontrar fórmulas para hacer más atractiva si cabe la propuesta.

· Establecer la colaboración con la empresa/Entidad: se trata de poner en común necesidades. Intereses y motivaciones de los empleados y prioridades y metas de la empresa, para encontrar una zona de éxito que satisfaga las necesidades de todas las partes. Es el último paso antes de realizar la ejecución.


2. Acción: se establece un plan de trabajo en colaboración Entidad-empresa para aportar los recursos pertinentes a la Entidad. Se diferencian las siguientes fases:

· Captación: se establece cómo va a llevarse a cabo, a través de qué canales y métodos.

· Selección: se aplican ciertos criterios y se definen requisitos para adoptar en el plan de trabajo a aquellos empleados más comprometidos y con mayor potencial, incluyéndose la descripción de los puestos voluntarios y el perfil requerido.

· Formación: proceso de capacitación para los voluntarios en el que integren una serie de conocimientos esenciales en el campo.

· Seguimiento: se trata de proporcionar un feedback que garantice el éxito de la acción, detectar posibles problemas y proceder a su solución.

· Reconocimiento: en el caso de la Entidad, debe reconocer de alguna manera el esfuerzo de la Entidad y los empleados en la acción a desarrollar.

· Desvinculación: en esta fase se analiza el porqué del fin de la colaboración y si ha habido algún error en el proceso de planificación o ejecución que lo ha motivado.


3. Evaluación: en esta fase final, se analizan diferentes puntos:

· Planificación de la evaluación: definir qué criterios van a valorarse, en qué medida y por qué.

· Objetivos de la experiencia: observar si se han cumplido o no y en qué medida.

· Experiencia del voluntariado: analizar si ha sido satisfactoria, posibles programas de mejora y establecer feedback con el proceso de planificación y ejecución para acciones futuras.


Por ello, se puede observar que se trata de un compendio de acciones de relevancia comunitaria que tratan de causar un impacto positivo en el entorno, incurriendo en una serie de beneficios explícitos e implícitos.



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